El Vaticano y la inteligencia artificial: el llamado a «desarmar» la tecnología en la era de «Magnifica Humanitas»

El Vaticano y la inteligencia artificial: el llamado a «desarmar» la tecnología en la era de «Magnifica Humanitas»

Asunción, 01 de julio de 2026.

La reciente encíclica del Papa León XIV, «Magnifica Humanitas», ha puesto sobre la mesa un debate que trasciende fronteras religiosas: ¿Quién controla la inteligencia artificial y hacia dónde se dirige? En Paraguay, la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SOPAIA) ha participado de un encuentro ciudadana tomando este documento papal para analizar sus implicaciones en la región y en Paraguay.

“La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. Con estas palabras, el Papa León XIV abría su primera encíclica, Magnifica Humanitas, un documento que la BBC Mundo ha calificado como «el primer gran documento doctrinal de su pontificado» y que dedica una atención sin precedentes a la inteligencia artificial.

El pontífice en su mensaje advierte sobre la necesidad de “desarmar” la inteligencia artificial, una palabra que, según explicó el propio Papa, “ha sido elegida deliberadamente porque este momento exige palabras capaces de captar la atención”. Pero, ¿qué significa realmente desarmar la tecnología y cómo resuena este mensaje en Paraguay?

Para responder a estas preguntas, la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SOPAIA) —como organización que promueve el uso ético, responsable y participativo de la inteligencia artificial— participó de un diálogo en el ciclo de conversaciones «Birra y Política». Allí, el filósofo y escritor Darío Sarah y el activista por la ciberseguridad Luis Benítez, Secretario de SOPAIA, analizaron las implicaciones de la encíclica en el contexto paraguayo y regional.

La IA no es neutral

Durante su intervención, Benítez explicó que coincide con las reflexiones del Vaticano. «La inteligencia artificial no debe entenderse como una tecnología neutral, sino como una herramienta que refleja los intereses, valores y objetivos de quienes la diseñan, financian y regulan», sostuvo.

Esta afirmación no es casual. El Papa León XIV, en su encíclica, dedica un capítulo entero a desmontar el mito de la neutralidad tecnológica y advierte que la IA «asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza». El pontífice va más allá y denuncia que el poder tecnológico ha adquirido «un rostro inédito, predominantemente privado dominado por grandes corporaciones transnacionales con recursos y capacidad de acción superiores a los de muchos gobiernos.

Benítez complementó este análisis señalando la creciente concentración de datos personales en manos de unas pocas empresas tecnológicas. “La acumulación masiva de información permite construir perfiles digitales cada vez más precisos de las personas”, explicó, advirtiendo que estos algoritmos, cuyo principal objetivo responde a intereses económicos, pueden son utilizados para influir en las decisiones de los ciudadanos.

Soberanía tecnológica y modelos de regulación

Benítez vinculó el desarrollo de la inteligencia artificial con la discusión sobre soberanía nacional. Cuestiones como la instalación de centros de datos, la protección de la información estratégica y el aprovechamiento de recursos naturales asociados a la infraestructura tecnológica, argumentó, deben formar parte de un debate público.

En este punto, estableció una comparación entre los modelos regulatorios internacionales. Mientras describió que en Estados Unidos predomina un enfoque que concede “amplio margen de acción a las grandes empresas tecnológicas”, señaló que Europa ha desarrollado marcos normativos más estrictos para la protección de los datos personales y los derechos de los ciudadanos.

Esta tensión entre el poder del mercado y el bien común está en el centro de la encíclica. El Papa León XIV dedica un amplio espacio a criticar el “paradigma tecnocrático” que reduce toda elección a parámetros de eficiencia y beneficio, y llama a superar la lógica de la competencia militar y económica en la carrera por la IA.

La propuesta paraguaya: comunidades organizadas y software libre

Frente a este escenario, Benítez planteó la necesidad de fortalecer – entre otras acciones posibles- las capacidades locales mediante el impulso de “comunidades organizadas, el desarrollo y uso de software libre y la creación de herramientas tecnológicas propias que reduzcan la dependencia de las grandes corporaciones”.

Esta visión se alinea con el llamado de la encíclica a no dejar el futuro de la tecnología en manos de unos pocos. El Papa insiste en que «no sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos» y reclama un código ético sometido a criterios de justicia social compartida.

Benítez también destacó la importancia de promover un debate amplio sobre la inteligencia artificial en ámbitos como la familia, las universidades, los espacios laborales y la sociedad civil. “El desafío no consiste únicamente en adoptar nuevas tecnologías, sino en garantizar que su desarrollo y utilización respondan al interés público”, afirmó.

La encíclica, en definitiva, no es un documento religioso cerrado, sino una invitación al diálogo. Como señala el propio Papa en su introducción, la Iglesia desea “entrar en diálogo con todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, con quienes participamos juntos en los acontecimientos, las preguntas y las aspiraciones de la humanidad”.

Por su parte Dario Sarah sostuvo también que el problema no es la IA en sí misma, sino el mundo que se construye a su alrededor: un sistema diseñado para un tercio de la humanidad, con el resto como descartable. Coincidió en que la tecnología no es neutral y cuestionó el mito de la acumulación infinita. Señaló que el poder hoy no solo influye en la subjetividad, sino que la crea, configurando gustos, deseos y subjetividades peligrosas como el odio, que son armas para el control social. Describió a los líderes tecnológicos como un grupo con poder inédito que busca redefinir o abolir el papel del Estado cuando obstaculiza su lucro, pero potenciarlo para el uso de la fuerza, las guerras y el neocolonialismo.

Sarah encontró en la encíclica un estímulo para generar el debate, el diálogo abierto y pluralista frente a lo que es hoy una realidad: a las élites tecnológicas no les importan los grandes problemas como la pobreza, la desigualdad, el cambio climático o algo tan básico como la dignidad de las personas.

Ambos coincidieron en que el desafío es garantizar que el desarrollo tecnológico responda al interés público, preservando la soberanía tecnológica, la privacidad y la participación ciudadana en las decisiones sobre el futuro digital.

A lo largo de la conversación se presentaron datos que ilustran el alcance de la IA en la vida diaria, así como la concentración de poder económico y tecnológico que la acompaña. El público intervino con preguntas y observaciones. El registro completo del encuentro puede verse en el video adjunto: https://youtu.be/qjv0Wj3VYo4

Imágenes del encuentro: