Sep 30, 2026 | NOTICIAS
La Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial realizó su primera Asamblea General Ordinaria y una Asamblea General Extraordinaria, en las que aprobó su memoria institucional y estados financieros, renovó sus autoridades, estableció la cuota social y conformó sus primeros comités de trabajo.
Asunción, 30 de septiembre de 2026.
La Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SoPaIA) realizó el 19 de septiembre de 2026 su primera Asamblea General Ordinaria y, posteriormente, una Asamblea General Extraordinaria. Ambas instancias permiten avanzar en la consolidación institucional de la organización y establecer bases para una nueva etapa de crecimiento y participación de su comunidad.
Durante la Asamblea Ordinaria fue aprobada la Memoria correspondiente al periodo 2023–2026, que recoge los principales avances en materia de formalización institucional, actualización de estatutos, crecimiento de la comunidad y desarrollo de alianzas estratégicas.
Entre los desafíos identificados para la siguiente etapa se destacó la importancia de ampliar la participación de profesionales y actores vinculados a la inteligencia artificial en el interior del país, fortalecer las alianzas con universidades y explorar nuevos mecanismos de participación que acompañen el crecimiento de la comunidad.
La Asamblea también aprobó la rendición de cuentas correspondiente al periodo preoperativo y los estados financieros al 31 de diciembre de 2025, avanzando en el proceso de organización administrativa y consolidación de la Sociedad.
Como parte de la jornada, se realizó la elección de autoridades para el nuevo periodo. La Junta Directiva quedó integrada por Rafael Fermín Palau Heikel, como presidente; Mirtha Rodríguez Rojas, como vicepresidenta; Luis Benítez Aguilar, como secretario; Julio Manuel Paciello Coronel, como tesorero; y Pablo Santacruz y Edwin Setrini, como directores titulares. También fueron electos directores suplentes, el síndico titular y suplente y los integrantes titulares del Comité de Ética.

Una nueva etapa de organización y participación
Posteriormente, se desarrolló la Asamblea General Extraordinaria N.º 2/2026, que permitió avanzar en definiciones necesarias para el funcionamiento y desarrollo de SoPaIA.
Entre las resoluciones adoptadas se encuentra la fijación de la cuota social en G. 30.000 mensuales, con la posibilidad de realizar un pago anual de G. 300.000, aplicando un descuento de G. 60.000. Asimismo, se estableció que los socios tendrán beneficios que superen sus aportes, y el acceso a descuentos en eventos y actividades organizadas por la asociación .
Otro de los acuerdos centrales fue la conformación de los primeros comités de trabajo, concebidos como espacios para impulsar distintas áreas de desarrollo de la Sociedad. Fueron designados representantes para los comités de Comunicación, Sostenibilidad, Mujeres en IA, Desarrollo Territorial de la IA, y Formación e Investigación, cuyos integrantes contarán con autonomía para sus decisiones operativas.
Finalmente, la Asamblea aprobó la adopción de forma referencial de la encíclica Magnífica Humanitas y del Manifiesto de la Semana Social de la Iglesia Católica como elementos para fundamentar posturas institucionales, dejando previsto profundizar su análisis en un seminario del Comité de Formación e Investigación.
Con estas decisiones, SoPaIA inicia una nueva etapa orientada a fortalecer su estructura, ampliar la participación de sus socios y generar espacios de trabajo especializados que contribuyan al desarrollo de la inteligencia artificial en Paraguay.
Sep 22, 2026 | NOTICIAS
COMUNICADO DE PRENSA
Asunción, 22 de septiembre de 2026
La Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SoPaIA) expresa su preocupación y firme rechazo ante las denuncias de difusión no consentida de imágenes íntimas, sexualización y presunta manipulación de fotografías mediante inteligencia artificial que afectan a estudiantes, funcionarias y docentes de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
Crear, alterar, generar o difundir imágenes ya sean reales, manipuladas o sintéticas, vulnerando la intimidad, la dignidad y los derechos de las personas constituye una forma inaceptable de violencia. Estas conductas reproducen patrones de cosificación sexual y contribuyen a normalizar la invasión de la privacidad y el desprecio hacia el consentimiento de las mujeres.
La Ley N.º 5777/2016 de Protección Integral a las Mujeres contra toda forma de violencia define en su artículo 6, inciso l) la violencia telemática como la difusión o publicación, mediante tecnologías de la información y la comunicación, de contenidos que afecten la dignidad o la intimidad de las mujeres.
En este contexto, instamos a las autoridades universitarias y a las instituciones competentes del sistema de justicia a investigar las denuncias con seriedad y celeridad, determinar las responsabilidades conforme a la ley y garantizar a las personas afectadas protección, confidencialidad, acompañamiento y una respuesta que evite su revictimización.
La inteligencia artificial es una herramienta cuyo desarrollo y uso deben resguardar los derechos de todas las personas y orientarse al bien común. Su posible utilización en estos hechos no exime de responsabilidad a quienes producen, comparten o amplifican estos contenidos, ni legitima conductas que vulneran derechos. Por el contrario, esta situación pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la educación digital, la ética tecnológica, la protección de datos personales y los mecanismos institucionales de prevención, denuncia y respuesta frente a la violencia facilitada por las tecnologías. Como organización comprometida con una inteligencia artificial centrada en las personas, ponemos a disposición de la comunidad su capacidad de articulación y cooperación técnica para:
- contribuir con la elaboración de protocolos para prevenir y responder ante la creación o difusión no consentida de contenidos íntimos reales, alterados o sintéticos;
- promover acciones de formación sobre IA, privacidad, consentimiento, seguridad digital y uso responsable de tecnologías;
- colaborar en el diseño de mecanismos que permitan preservar evidencias, canalizar denuncias y reducir la circulación de contenidos lesivos, protegiendo siempre a las personas afectadas; e
- impulsar una cultura tecnológica basada en la ética, los derechos humanos, la dignidad y el bien común.
La condena pública de esta violencia debe traducirse también en respuestas institucionales y jurídicas concretas. SoPaIA está articulando, junto con otras organizaciones de la sociedad civil y gremios, una mesa de trabajo para elaborar una propuesta de ley marco de ciberseguridad orientada a revisar integralmente el marco jurídico nacional y proponer las reformas necesarias para prevenir, investigar y sancionar las conductas ilícitas facilitadas o amplificadas por las tecnologías.
Esta actualización deberá analizar la tipificación precisa de aquellas conductas que requieran una respuesta penal específica, la adecuación de los procedimientos de investigación, la preservación de la evidencia digital y la protección efectiva de las personas afectadas. Todo ello deberá realizarse con pleno respeto de los derechos fundamentales y de las garantías del debido proceso.
A las personas afectadas les expresamos nuestra solidaridad y les recordamos que no son responsables de la violencia ejercida contra ellas. Recomendamos preservar de manera segura las evidencias disponibles como enlaces, nombres de usuario, fechas y capturas, sin reenviar ni volver a publicar el contenido lesivo, y recurrir a los canales institucionales y servicios de acompañamiento disponibles. No compartas. No reenvíes. No amplifiques la violencia.
La inteligencia artificial debe estar al servicio de las personas y de su dignidad.
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Sep 18, 2026 | NOTICIAS
Asunción, 18 de septiembre de 2026.
Luis Benítez, secretario de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SoPaIA), y Rafael Palau, presidente de la organización, participaron de la Semana Social Paraguaya 2026, aportando sus perspectivas al diálogo sobre inteligencia artificial (IA), dignidad humana, políticas públicas y bien común.

Durante los tres días de la Semana Social Paraguaya 2026, la inteligencia artificial ocupó un lugar central en las conversaciones sobre los desafíos que plantea esta tecnología para la sociedad, las instituciones y el Estado. En este espacio, representantes de SoPaIA contribuyeron al debate desde una mirada técnica, crítica y orientada a la construcción de capacidades nacionales.
Una mirada crítica sobre los desafíos de la inteligencia artificial
Luis Benítez, secretario de SoPaIA, aportó una perspectiva técnica y crítica sobre la inteligencia artificial, con énfasis en la necesidad de desmitificar la tecnología y comprender sus implicancias sociales y políticas.
Durante su intervención, advirtió sobre los desafíos que plantea la concentración masiva de datos y la falta de soberanía tecnológica, señalando la importancia de que Paraguay desarrolle capacidades propias en un área estratégica para su futuro.
También abordó los cambios que la IA plantea para el sistema educativo. En este sentido, sostuvo que la evaluación debe avanzar hacia modelos que valoren más el proceso de aprendizaje y las capacidades desarrolladas por los estudiantes, y no únicamente el resultado final.
Benítez destacó además la necesidad de desarrollar algoritmos y tecnologías propios que tengan en cuenta la cultura, la identidad y las particularidades del Paraguay.
IA, políticas públicas y bien común

Rafael Palau, presidente de SoPaIA, participó en el panel sobre inteligencia artificial y políticas públicas, además de contribuir a la logística y coordinación técnica del evento.
En su intervención, puso en relieve la misión de SoPaIA de promover una adopción ética, responsable, participativa y pluralista de la inteligencia artificial en Paraguay.
Entre los desafíos señalados se encuentran la alfabetización en IA como herramienta para prevenir nuevas brechas, el desarrollo de capacidades nacionales y tecnologías propias, y la construcción de confianza en torno al uso de estas herramientas.
Palau también planteó la importancia de avanzar hacia una regulación que tenga como eje la protección de las personas y el bien común, promoviendo un desarrollo tecnológico que dialogue con las necesidades de la sociedad paraguaya.
Un debate que recién comienza
La participación de SoPaIA en la Semana Social Paraguaya 2026 refleja la importancia de incorporar la perspectiva tecnológica al debate sobre el futuro de la sociedad. La inteligencia artificial no solo plantea desafíos técnicos: también abre preguntas sobre educación, derechos, soberanía, participación ciudadana, cultura y políticas públicas.
Desde SoPaIA se plantea la necesidad de que Paraguay participe activamente en estas conversaciones y desarrolle capacidades que permitan que la transformación tecnológica responda a las necesidades del país y contribuya al bien común.
Sep 17, 2026 | NOTICIAS
El bien común en tiempos de transformaciones sociales y revolución tecnológica
“Custodiar a la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”
Los participantes de la Semana Social Paraguaya, reunidos en Asunción los días 15, 16 y 17 de septiembre de 2026, convocados por la Pastoral Social Nacional, Cáritas Paraguay y la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, junto con instituciones y organizaciones comprometidas con el bien común, ofrecemos a la sociedad paraguaya el fruto de estas jornadas de escucha, reflexión y discernimiento sinodal.
Inspirados en el Evangelio, la Doctrina Social de la Iglesia, la Carta Pastoral sobre el Bien Común de los obispos del Paraguay y la encíclica Magnífica Humanitas del papa León XIV, afirmamos que toda transformación social y tecnológica debe medirse por su capacidad de proteger la dignidad de cada persona, fortalecer la justicia, cuidar la Casa Común y construir fraternidad.
- Constatamos que la inteligencia artificial ofrece posibilidades valiosas para la salud, la educación, la investigación, la comunicación y el servicio a las comunidades. Sin embargo, no constituye por sí misma progreso humano. La tecnología toma los fines y las prioridades de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan. Por eso, la pregunta decisiva no es solamente qué puede hacer, sino quién la controla, con qué recursos, para beneficio de quién y con qué consecuencias para las personas y los pueblos.
- Advertimos que la revolución digital llega a un Paraguay marcado por desigualdades, debilidades educativas y sanitarias, informalidad laboral, corrupción y fragilidad institucional. La concentración de datos, infraestructura, conocimiento y capacidad de cómputo puede profundizar estas desigualdades y otorgar a grandes actores privados un poder superior a la capacidad de respuesta de los Estados y las comunidades. El llamado capitalismo de vigilancia convierte nuestros datos, hábitos, relaciones y comportamientos en recursos económicos, orientando consumos, temores, preferencias y decisiones políticas. Defender la dignidad humana exige proteger también la privacidad, la libertad de conciencia y la soberanía cognitiva de las personas y los pueblos.
- Reafirmamos que la inteligencia artificial no piensa, no siente ni discierne moralmente como una persona. Sus respuestas no son neutrales ni infalibles, y la responsabilidad por sus consecuencias nunca puede ser transferida a una máquina. Ningún sistema puede reducir a la persona a un perfil, una puntuación, un rendimiento o un objeto de vigilancia. La tecnología es un medio y no un fin; la eficiencia no justifica el descarte, la discriminación, la manipulación ni la pérdida de libertad.
- Reconocemos que la inteligencia artificial tampoco es una realidad inmaterial. Requiere minerales, dispositivos, centros de datos, energía, agua e infraestructuras, y se sostiene también en trabajos humanos muchas veces invisibilizados y precarizados. La acumulación ilimitada de riqueza, datos, recursos y poder contradice el bien común cuando se apoya en la exclusión de las mayorías y la destrucción de los territorios. Los casos de Paso Yobái y las preocupaciones expresadas por comunidades afectadas por centros de datos y criptominería muestran que una actividad presentada como inversión puede concentrar beneficios y emplear a pocas personas, mientras traslada sus costos ambientales, sanitarios y sociales a numerosas familias. Sin información pública, controles independientes y participación comunitaria, la promesa de desarrollo puede convertirse en una nueva forma de extractivismo y degradación de la Casa Común.
- Sostenemos que no existen por separado una crisis social, una crisis ambiental y una crisis tecnológica. Sus causas y consecuencias están entrelazadas. No hay verdadera innovación cuando sus costos se ocultan o recaen sobre las personas vulnerables y las generaciones futuras. Los proyectos extractivos, industriales y tecnológicos deben someterse a evaluación ambiental rigurosa, transparencia, rendición de cuentas y participación previa y significativa de las comunidades afectadas.
- Afirmamos que educar para esta nueva época significa mucho más que distribuir dispositivos o enseñar a utilizar aplicaciones. La inteligencia artificial debe ayudar a pensar y no sustituir el pensamiento, el esfuerzo ni la responsabilidad del estudiante. Su incorporación debe considerar la edad y el desarrollo integral de niños y jóvenes, estableciendo límites claros al uso de pantallas en la primera infancia y en los primeros años escolares, para proteger la atención sostenida, la lectura, la escritura, la convivencia y la maduración afectiva. La educación debe formar personas libres, críticas, solidarias y organizadas, capaces de comprender la realidad, formular preguntas, contrastar información, reconocer errores, asumir responsabilidades y participar en la construcción del bien común. Debe preservar aquello que la tecnología no puede ofrecer: el encuentro humano, la compasión, el acompañamiento y la capacidad de reconocer el sufrimiento del otro.
- Consideramos indispensable fortalecer la comprensión lectora, el razonamiento matemático, las humanidades, el arte, la ética y el aprendizaje continuo; formar y acompañar a los docentes; proteger los datos de niños, jóvenes y familias; y promover una alfabetización digital, mediática y algorítmica que permita reconocer la desinformación, la manipulación emocional y los intereses económicos y políticos presentes en las plataformas. El acceso equitativo y seguro a internet debe ser garantizado para que el lugar de residencia, la edad o la condición económica no determinen quién puede participar de esta transformación. Paraguay debe fortalecer su soberanía tecnológica mediante la investigación, las tecnologías abiertas y el desarrollo de herramientas propias, capaces de responder a nuestras necesidades. El guaraní, el jopará, nuestra historia y nuestra diversidad cultural deben estar presentes en los modelos y tecnologías que desarrollamos y utilizamos.
- Denunciamos el uso clientelista de los recursos públicos, la corrupción, la persecución de quienes defienden sus territorios y el miedo que paraliza la participación. La asistencia a quienes padecen hambre, enfermedad o emergencia es indispensable, pero debe acompañarse de formación, organización y transformación de las estructuras que producen pobreza y dependencia. Las comunidades no son solamente beneficiarias: son sujetos capaces de producir conocimiento, formular propuestas, defender derechos y participar en las decisiones que afectan sus vidas.
Llamamos al Estado a desarrollar, mediante un debate informado y participativo, políticas y normas que protejan la dignidad humana, los datos personales, la privacidad, la no discriminación y la responsabilidad humana en las decisiones automatizadas. Estas normas deben asegurar transparencia algorítmica, evaluación independiente, participación de las comunidades afectadas y mecanismos accesibles de reclamo, corrección y reparación cuando una tecnología produzca daño. El Estado debe garantizar conectividad equitativa y soberana, fortalecer la educación, la investigación y las capacidades tecnológicas nacionales, y acompañar con formación, reconversión laboral y protección social a quienes resulten afectados por la automatización. Los proyectos de gran impacto social y ambiental deben estar sujetos a controles independientes y rendición pública de cuentas. Llamamos también a las empresas, universidades, medios, Iglesias y organizaciones sociales a actuar con transparencia, cuidar la verdad y poner sus capacidades al servicio de las personas más vulnerables.
Convocamos a la ciudadanía a organizarse, participar y exigir que las autoridades cumplan la Constitución y las leyes. La participación no se agota en el voto: se ejerce en las escuelas, parroquias, comunidades, organizaciones, medios y espacios de control ciudadano. Debemos proteger a líderes comunitarios, agentes pastorales, comunicadores y organizaciones que denuncian la corrupción, el clientelismo y los daños ambientales.
“Denles ustedes mismos de comer”, dice Jesús. Esta llamada nos exige atender las necesidades urgentes y, al mismo tiempo, transformar las estructuras que producen exclusión, acumulación y destrucción ambiental. No dejemos que nuestro futuro sea decidido por otros. Organicemos la esperanza para que ninguna persona sea descartada, ninguna comunidad sea silenciada y ningún interés particular se imponga sobre la dignidad humana, la justicia, el bien común y el cuidado de nuestra Casa Común.
Creemos que una tecnología al servicio de la humanidad es posible; que una educación crítica, solidaria y adecuada a cada etapa de la vida es posible; que la participación organizada puede transformar nuestras instituciones; y que el cuidado de la Casa Común es posible. Con esperanza cristiana, asumimos el compromiso de trabajar juntos para que esta transformación no deje a nadie atrás y para construir un Paraguay más justo, fraterno, soberano y digno para todos.
Asunción, 17 de septiembre de 2026.
Nota metodológica sobre el uso de inteligencia artificial
La elaboración de este manifiesto contó con asistencia de herramientas de inteligencia artificial para la recopilación y organización de la información, la transcripción de las intervenciones y la preparación de síntesis preliminares. Se aplicó una metodología de supervisión humana permanente (human in the loop), con criterios de síntesis previamente definidos y procesos de revisión, contraste y validación destinados a representar de manera equilibrada las distintas posturas expresadas por los participantes.
La selección, interpretación y redacción final fueron realizadas bajo responsabilidad humana, procurando su fidelidad a las deliberaciones de la Semana Social Paraguaya y su coherencia con la Doctrina Social de la Iglesia y la encíclica Magnífica Humanitas. La inteligencia artificial fue utilizada exclusivamente como herramienta de apoyo y no sustituyó el discernimiento, la deliberación ni la decisión de las personas responsables del documento.

El proceso metodológico y técnico fue gestionado por la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SoPaIA).
Sep 14, 2026 | NOTICIAS
Asunción, 14 septiembre de 2026.
La Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SOPAIA) participó durante el mes de septiembre en dos espacios académicos dedicados a analizar los desafíos que plantea la inteligencia artificial generativa para la producción de conocimiento y la educación superior.

El Dr. Luis Carlos Benítez, miembro de SOPAIA, desarrolló la presentación “Desafíos epistemológicos de la Inteligencia Artificial Generativa en la Educación Superior: la delegación del proceso de conocimiento” en una clase abierta organizada por la Cátedra de Epistemología y Hermenéutica de la carrera de Sociología y el Grupo de Trabajo Estudios en Educación de la FACSO-UNA.
La misma presentación fue desarrollada posteriormente en el espacio “Desafíos epistemológicos de la IA”, organizado por el Departamento de Psicología de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” (UCA), el viernes 11 de septiembre, en el salón Adriano Irala Burgos. La actividad propuso una reflexión crítica sobre los desafíos que la inteligencia artificial plantea para la academia en general y para la psicología en particular.
La exposición sostuvo que el debate universitario ya no puede reducirse a determinar si un estudiante o investigador utilizó o no inteligencia artificial. La cuestión central pasa por comprender qué parte del proceso de conocimiento estamos delegando a estas tecnologías. Un texto puede ser coherente, convincente y académicamente bien construido sin que ello implique que sea verdadero, que esté respaldado por evidencia o que constituya conocimiento científicamente justificado.
Benítez explicó además que la evolución desde los chatbots hacia sistemas de IA agéntica introduce un cambio cualitativo. Estas tecnologías pueden buscar y seleccionar bibliografía, analizar documentos, clasificar información, procesar datos, ejecutar código y producir conclusiones. El desafío, por tanto, consiste en determinar en qué momento dejamos de delegar tareas y comenzamos a delegar juicio científico.

La propuesta presentada, en estos espacios, establece tres niveles necesarios de control del trabajo académico asistido por IA: validación documental, validación computacional y validación epistemológica. Una fuente puede existir y un cálculo puede ser técnicamente correcto y reproducible, pero una investigación todavía puede resultar inválida si los conceptos fueron incorrectamente operacionalizados o si la evidencia no permite sostener las conclusiones alcanzadas.
Para SOPAIA, estos cambios obligan a repensar también la evaluación universitaria. Cuando una máquina puede producir textos e intervenir en partes completas de una investigación, el producto final deja de ser evidencia suficiente del aprendizaje. La universidad deberá valorar cada vez más la capacidad de comprender, explicar y justificar las decisiones tomadas durante el proceso de producción del conocimiento.
El mensaje central de ambas jornadas fue claro: cuanto mayor sea la capacidad de la inteligencia artificial para ejecutar operaciones intelectuales, mayor será la importancia de la epistemología, la metodología y la responsabilidad humana sobre las conclusiones producidas.
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