Asunción, 12 de agosto de 2026 (SoPaIA).

La inteligencia artificial avanza a una velocidad que obliga a las sociedades a hacerse preguntas que van mucho más allá de la tecnología. ¿Quién debe decidir cómo se utiliza? ¿Qué capacidades necesita desarrollar la población? ¿Cómo proteger los datos y, al mismo tiempo, aprovechar las oportunidades que ofrece esta nueva generación de herramientas?

En el marco del evento Encuentros 4.0, realizado en la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción, Rafael Palau, presidente de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SoPaIA), compartió la visión de la organización sobre los desafíos que plantea la rápida adopción de la inteligencia artificial en Paraguay y en América Latina.

Para Palau, el cambio ya está en marcha. La IA está dejando atrás una primera etapa dominada por los chatbots y los sistemas generativos para avanzar hacia comunidades de agentes capaces de ejecutar tareas de manera autónoma. Esa transformación, advirtió, no tendrá el mismo impacto en todos los sectores: modificará de distintas maneras el trabajo de los equipos de informática, los medios de comunicación, los creadores de contenido, las empresas y buena parte de la vida cotidiana.

Pero, detrás de esa diversidad de impactos, aparecen preocupaciones comunes: la ciberseguridad, la protección de los datos personales y la soberanía de la información.

Una conversación que no puede quedar solo en manos de los tecnólogos

Frente a estos desafíos, Palau sostiene que la discusión sobre inteligencia artificial necesita una mirada mucho más amplia. No basta con reunir a especialistas en tecnología. También deben participar filósofos, antropólogos, investigadores, educadores, representantes de la sociedad civil, entre otros.

Esa mirada multidisciplinaria está en el origen mismo de SoPaIA, una organización que busca generar un espacio de reflexión y acción en torno al desarrollo y uso responsable de la inteligencia artificial en Paraguay.

“La gobernanza de la IA no puede reducirse a una ley”, planteó Palau. Aunque Paraguay aún tiene desafíos pendientes, entre ellos la aprobación de un marco integral de protección de datos personales, el presidente de SoPaIA considera que regular la inteligencia artificial implica también crear incentivos para los sectores público y privado y establecer estándares que orienten buenas prácticas.

En su visión, América Latina tiene la oportunidad de construir un modelo propio. Desde la Declaración de Santiago de 2023 se evidencia que la región apunta hacia una inteligencia artificial adoptada de manera ética y responsable, con una premisa fundamental: que la tecnología contribuya al bien común y a mejorar la calidad de vida de las personas.

La gobernanza, además, debe construirse en distintos niveles. Empieza en las personas y las familias, pero continúa en las empresas, las escuelas, las universidades y las instituciones públicas.

Y existe un elemento que, a diferencia de la infraestructura tecnológica, no puede importarse rápidamente: el talento.

“Podemos importar infraestructura, capacidad de cómputo y modelos, pero lo que no podemos importar de la noche a la mañana es talento preparado e instituciones sólidas”, señaló.

La IA también está cambiando el trabajo

En el ámbito empresarial, Palau observa una evolución en la manera en que las organizaciones paraguayas se aproximan a la inteligencia artificial. La etapa de incorporar herramientas simplemente porque “hay que estar” con la tecnología comienza a dar paso a una pregunta más concreta: qué valor genera realmente y cuál es su retorno de inversión.

Para el presidente de SoPaIA, uno de los cambios más importantes no será necesariamente la desaparición de puestos de trabajo, sino la transformación de las tareas que realizan las personas.

La automatización, explicó, desplaza principalmente funciones rutinarias y abre la necesidad de desarrollar nuevas capacidades. En ese escenario, las empresas deberán invertir no solo en competencias técnicas, sino también en habilidades como el pensamiento lateral, la resolución de conflictos y otras capacidades humanas difíciles de automatizar.

La investigación local también comienza a ocupar un lugar central. SoPaIA, junto otras organizaciones de la sociedad civil y otros investigadores, impulsa estudios destinados a conocer con mayor precisión cómo está adoptándose la inteligencia artificial en la sociedad paraguaya.

Una oportunidad para América Latina

Para Palau, la diversidad histórica, social y económica de América Latina, lejos de ser una desventaja, puede convertirse en una oportunidad para desarrollar una visión propia sobre la inteligencia artificial.

“Podemos ser referente en adopción responsable; tenemos factores estratégicos que nos posicionan en la discusión. El objetivo de todas estas herramientas que nos presenta la inteligencia artificial, si mantenemos a la persona en el centro y al desarrollo humano, es el bien común”, afirmó.

Esa discusión incluye también una dimensión ambiental. El crecimiento de la capacidad de cómputo implica un consumo cada vez mayor de energía, por lo que, según Palau, la sustentabilidad debe formar parte de las decisiones sobre el desarrollo tecnológico, incluyendo una mayor utilización de fuentes de energía limpia.

En paralelo, SoPaIA busca ampliar sus alianzas regionales. Entre ellas se encuentra la colaboración con la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial (SAIA), con la intención de fortalecer la cooperación y contribuir a la discusión sobre estándares que permitan a la región tener una mayor participación en los debates globales sobre inteligencia artificial.

Al final, Palau planteó una pregunta que desplaza el foco de la discusión, de la tecnología hacia las propias personas.

“La discusión ya no es solamente hasta dónde va a llegar la inteligencia artificial, sino hasta dónde vamos a llegar nosotros  usando esta herramienta”.

Sobre SoPaIA

La Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial (SoPaIA) es una organización que reúne a actores de la sociedad civil, la academia y el sector tecnológico para promover el desarrollo, la investigación, la discusión ética, la gobernanza y la adopción responsable de la inteligencia artificial en Paraguay.

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